Descripción
En un día soleado en el parque, Iron Man decidió tomarse un tiempo para divertirse con los niños. Vestido con su brillante armadura, voló bajo, realizando acrobacias y dejando a todos asombrados. Los niños se rieron y corrieron tras él mientras liberaba chispas de colores y creaba formas divertidas en el cielo. “¡Construyamos un castillo de arena!” exclamó, y pronto todos estuvieron juntos, dando forma a torres y muros con sonrisas de alegría. Iron Man, con su corazón generoso, demostró que incluso los superhéroes también necesitan tiempo para jugar y contagiar felicidad.






