Descripción
Noé estaba muy emocionado, porque Dios le había dado una misión especial: construir un arca para salvar a los animales del diluvio. Con la ayuda de su familia, trabajó duro, cortando madera y clavando tablas. Cuando el arca estuvo lista, los animales comenzaron a llegar, uno por uno. Los elefantes trompetaban, los leones rugían y las jirafas estiraban sus largos cuellos mientras subían a bordo, todas felices y emocionadas. “¡Vamos amigos!”, exclamó Noah, “¡tenemos una gran aventura por delante!” Y así, el arca se llenó de risas y alegría, mientras las nubes oscuras se acercaban en el horizonte.






