Descripción
El Grinch, cansado de ser el villano navideño, decidió aprovechar la nieve que cubría su aislada montaña. Con mirada pícara, comenzó a construir un muñeco de nieve, moldeando cada detalle con mimo y un toque de humor. Mientras los árboles a su alrededor bailaban con el viento helado, el Grinch no pudo evitar reírse al pensar en cómo una simple broma podría cambiar su corazón. Recordó las risas de los niños y el espíritu navideño que siempre había tratado de ignorar. La nieve caía suavemente y por primera vez se sintió parte de la magia de la Navidad.






