Descripción
Érase una vez, en el pequeño pueblo de Quién, el Grinch estaba decidido a robar la Navidad. Pero cuando vio las luces brillantes y escuchó las risas de los niños, su corazón comenzó a cambiar. Una noche mágica, bajo la luz de la luna llena, el Grinch decidió que, en lugar de robar, celebraría. Encontró una enorme campana navideña y, con una sonrisa en el rostro, empezó a tocarla con entusiasmo. El sonido resonó por todo el pueblo, trayendo alegría y uniendo a los Who en una gran celebración. El Grinch se dio cuenta de que el verdadero espíritu de la Navidad era compartir amor y felicidad.






