Descripción
Érase una vez, en el corazón de la montaña, el Grinch decidió que era hora de un cambio. Miró por la ventana y vio a los niños de Vila Quem decorando el árbol de Navidad entre sonrisas y risas. Con un brillo diferente en sus ojos, trepó a su propio árbol, cogió una estrella brillante y, con una sonrisa inesperada, la colocó en lo alto. Mientras los coloridos adornos se mecían con el viento, el Grinch sintió una alegría que nunca antes había experimentado. “Esta Navidad será especial”, pensó mientras admiraba su obra maestra iluminada. La magia de la Navidad finalmente tocaba su corazón.






