Descripción
Era Nochebuena y el Grinch, decidido a cambiar su carácter gruñón, decidió hacer tarjetas de felicitación para contagiar un poco de alegría. Con una mesa llena de papeles de colores, pinturas brillantes y adornos festivos, se dedicó a crear tarjetas únicas. Mientras cortaba y pegaba, recordaba cómo la Navidad siempre lo dejaba de mal humor, pero ahora, al ver los colores vibrantes y los mensajes amorosos formándose, una sonrisa tímida apareció en su rostro. “Tal vez pueda ser un poco más amable”, pensó, imaginando las reacciones de los habitantes de Quemlândia al recibir sus obras de arte navideñas.






