Descripción
En pleno verano, la pequeña María decidió abrir una heladería mágica llamada “Gelado e Corações”. Cada helado que preparaba tenía un sabor especial que traía felicidad y amor. Los habitantes encantados de la ciudad acudían todos los días a probar las delicias y pronto la heladería se convirtió en un punto de encuentro para las parejas enamoradas. Mientras los niños disfrutaban de los coloridos helados, los adultos intercambiaban miradas y sonrisas, creando vínculos que se hacían más fuertes con cada cucharada. María se dio cuenta de que su helado no era sólo un postre, sino un verdadero símbolo de amor y amistad, que contagiaba alegría dondequiera que iba.






