Descripción
En pleno verano, aparece un alegre vendedor de helados con su colorido carrito, llevando sonrisas y refrescos a los niños en la playa. Las palmeras se mecen suavemente con el viento mientras los pequeños se reúnen alrededor del carrito, ansiosos por elegir sus sabores favoritos. “¡Un helado de fresa, por favor!” grita una niña, mientras su hermano pide uno de chocolate. El vendedor, siempre sonriente, sirve las delicias con maestría, contagiando alegría y risas allá donde va. El sol brilla intensamente y el sonido de los niños divirtiéndose llena el aire, creando recuerdos inolvidables de un verano perfecto.






