Descripción
En un caluroso día de verano, Lucas decidió que era hora de refrescarse con un delicioso helado de chocolate. Corrió hasta la heladería de la esquina, donde el olor dulce y cremoso del chocolate lo atrajo como un imán. Al elegir su bola de helado, la heladera añadió mucha salsa de chocolate, haciendo que el dulce sea aún más irresistible. Con una cuchara en la mano, Lucas se sentó en un banco del parque, donde los niños jugaban. Con cada cucharada, sentía que la felicidad invadía su corazón, mientras las chispas de colores bailaban sobre el helado. «¡Éste es el mejor día del verano!», pensó sonriendo.






