Descripción
Era la noche de Halloween y la luna llena iluminaba la ciudad, creando sombras misteriosas por todas partes. En lo alto de una vieja valla, un gato negro de ojos brillantes observaba el movimiento de niños disfrazados, ávidos de dulces. Estiró las patas y arqueó la espalda, como si estuviera listo para dar un gran salto. Los lugareños contaban historias sobre este gato, creyendo que era el guardián de las almas perdidas en la noche de Halloween. Mientras pasaban los susurros del viento, el gato se quedó allí, firme e imponente, como un símbolo de misterio y magia, esperando el momento adecuado para revelar sus secretos.






