Descripción
En el jardín encantado de Doña María, un gato llamado Tico observaba con ojos curiosos las coloridas mariposas que danzaban entre las flores. Cada suave movimiento de las brillantes alas despertaba la curiosidad del felino, que se acercaba cautelosamente, intentando comprender aquel mágico espectáculo. Las mariposas, ajenas a la presencia de Tico, continuaron revoloteando, posándose sobre pétalos de todos los colores. El gato, fascinado, soñaba con jugar con ellos, pero pronto se dio cuenta de que, en lugar de perseguirlo, debía simplemente disfrutar de la belleza de ese momento. Así, Tico pasó toda la tarde encantado, aprendiendo que la verdadera magia está en la observación y la serenidad.






