Descripción
Había una vez una niña llamada Sofía, a quien le encantaba pasar las tardes en un vasto campo de margaritas. Un día, mientras exploraba el lugar, encontró un globo de colores atrapado en un arbusto. Con una sonrisa radiante, Sofía desató el nudo y dejó que el globo se elevara hacia el cielo. Pidió un deseo: que todos sus amigos pudieran sentir la misma felicidad que ella sentía en ese momento. El globo bailaba con el viento reflejando los vibrantes colores del arcoíris, y Sofía no pudo contener la alegría al ver su imaginación volar tan alto como el globo. Desde entonces, cada vez que miraba al cielo recordaba que la felicidad es algo que se esparce, como los vientos que se llevan los sueños.






