Descripción
En el jardín encantado de Doña Rosa, las flores bailaban con el viento, pero una en particular llamó la atención de todos: el Clavel. Con sus pétalos redondeados y con flecos, mostraba un tono vibrante que iluminaba el espacio a su alrededor. Los pequeños insectos hacían fiesta a su alrededor, mientras las mariposas se aventuraban a volar a su alrededor, en busca de dulce néctar. Doña Rosa cuidó con cariño la Flor del Clavel, sabiendo que su belleza traía alegría a los visitantes del jardín. Cada primavera, la flor renacía trayendo consigo nuevas historias y sonrisas, convirtiéndose en la verdadera estrella del lugar.






