Descripción
En Fazenda Cesto de Ovos, la primavera trajo una explosión de colores y vida. Las gallinas, contentas con el buen tiempo, comenzaron a poner huevos de todos los tonos, creando una canasta vibrante que deleitó a todos. María, la dueña de la granja, decidió organizar un concurso para ver quién podía pintar los huevos más bonitos. Los vecinos y los niños del pueblo se reunieron y trajeron pinceles y pinturas. Entre risas y juegos, todos mostraron su creatividad, mientras la finca se llenaba de alegría. Al final del día, la canasta estaba llena de huevos coloridos, listos para ser exhibidos y disfrutados por todos.






