Descripción
Era una mañana soleada en Arendelle y Elsa y Anna estaban emocionadas por celebrar la Pascua. Con pinturas de colores y pinceles en mano, las hermanas se reunieron en el jardín, donde los conejitos esponjosos saltaban entre las flores brillantes. Mientras pintaban huevos de diferentes colores, Elsa usó sus poderes mágicos para crear un hermoso arcoíris que flotaba sobre ellos, aportando aún más alegría al momento. "¡Mira, Anna! ¡Nuestro propio arcoíris de Pascua!" exclamó Elsa, mientras Anna se reía y decía: "¡Vamos a tener la búsqueda de huevos más grande que Arendelle haya visto jamás!" Así, la Semana Santa se convirtió en una celebración llena de risas, amor y magia.






