Descripción
Era un bonito día de verano cuando Elsa y Anna decidieron pasar la tarde en la playa. Con el sol brillando intensamente y las olas del mar rompiendo suavemente en la arena, las hermanas comenzaron a construir un enorme castillo de arena. Elsa usó sus poderes mágicos para crear torres brillantes que brillaban con la luz del sol, mientras Anna las decoraba con conchas y guijarros de colores. Los dos rieron y se divirtieron, disfrutando cada momento juntos. Entre risas y juegos, se dieron cuenta de que, incluso en un día caluroso, el amor y la diversión fueron lo que realmente hicieron que ese verano fuera inolvidable.






