Descripción
Érase una vez, el día de San Patricio, un elfo travieso llamado Finn al que le encantaba jugar entre las nubes. Decidió deslizarse más allá de un brillante arco iris que había aparecido después de una ligera lluvia. Con bolsas de oro balanceándose en sus manos, Finn descendió a gran velocidad, riendo y divirtiéndose. Cuando llegó al final del arco iris, encontró un hermoso campo de flores, donde las flores bailaban con el viento. Finn se dio cuenta de que, además del oro, la verdadera riqueza estaba en la alegría y la amistad que compartía con los demás seres mágicos en ese lugar encantado.






