Descripción
En un reino lejano, había un magnífico castillo que se elevaba por encima de las nubes, custodiado por un majestuoso dragón que pasaba sus días contemplando los campos floridos de abajo. Su nombre era Drakos y era conocido por su belleza y fuerza. Un día, una joven princesa llamada Elara decidió subir a la torre más alta del castillo, desafiando al dragón al que todos temían. Para su sorpresa, en lugar de un monstruo feroz, encontró un guardián solitario que sólo quería compañía. Juntos, formaron una amistad inesperada mientras el sol se ponía detrás de las montañas, pintando el cielo en tonos vibrantes, simbolizando la unión entre el dragón y la princesa.






