Descripción
En lo alto de las montañas prehistóricas, un majestuoso pterodáctilo volaba libremente por los cielos azules, con sus anchas alas cortando el viento con gracia. Era el rey del aire, admiraba la vasta tierra que se extendía debajo, donde caminaban criaturas gigantes y densos bosques se extendían hasta donde alcanzaba la vista. Mientras planeaba, vio a un grupo de dinosaurios reunirse para beber agua en un lago cristalino, y decidió unirse a ellos, descendiendo en un elegante vuelo. Al aterrizar fue recibido con curiosidad y respeto, pues todos sabían que era uno de los pocos que podía tocar el cielo y traer noticias de tierras lejanas.






