Descripción
En una noche serena, bajo el suave resplandor de la luna creciente, una lechuza llamada Luna se posaba en su posición favorita, observando el mundo debajo. Con plumas que brillaban a la luz de las estrellas, ella era la guardiana de los secretos del bosque. Mientras los animales dormían, Luna volaba silenciosamente entre los árboles, escuchando historias susurradas por el viento. Una noche vio un conejito perdido, temblando de miedo. Con su mirada gentil y sabia, Luna guió al conejito de regreso a su madriguera, enseñándole que, incluso en la oscuridad, la luz de la amistad siempre brilla. Así, Luna continuó protegiendo su bosque, siempre dispuesta a ayudar a quien lo necesitara bajo la luz de la luna.






