Descripción
La mañana de Pascua, Emma se despertó con el sol brillando y una sonrisa en el rostro. Corrió al jardín, donde encontró un enorme corazón hecho de flores de colores, lleno de huevos de chocolate y lindos conejitos. Con los ojos brillantes de alegría, Emma comenzó a recoger los huevos, soñando con las delicias que le esperaban. Cada huevo que encontró parecía contener una pieza de magia primaveral y, junto a los conejitos, bailaba entre las flores. La Pascua no fue sólo una celebración, sino una verdadera explosión de amor y amistad, y Emma sabía que sería un día inolvidable.






