Descripción
En el corazón del pequeño pueblo de Amizade, todos se reunieron para celebrar el Día de la Amistad, un evento lleno de risas, abrazos y gestos cariñosos. María, una niña soñadora, decidió crear un gran mural donde cada amigo pudiera dibujar su símbolo de amistad. Juntos pintaron manos entrelazadas, sonrisas brillantes y corazones palpitantes, transformando el mural en una obra maestra de amor y unidad. Al ponerse el sol, la ciudad se iluminó con faroles de colores y cada persona compartió historias y promesas de amistad eterna, fortaleciendo los lazos que los unieron para siempre.






