Descripción
Había una vez un conejito llamado Felices Pascuas, que vivía en un hermoso campo lleno de flores de colores y mariposas danzantes. Al acercarse la Semana Santa, decidió difundir alegría y felicidad por todo su pueblo. Armado con su canasta llena de huevos de chocolate, el conejo saltaba de un lado a otro dejando mensajes de amor y amistad. "¡Felices Pascuas!" gritó, mientras entregaba los huevos a los niños que lo esperaban con sonrisas radiantes. Con cada entrega, el conejo sentía que su corazón se llenaba de alegría, sabiendo que la verdadera magia de la Pascua estaba en la unión y el compartir.






