Descripción
Era un día soleado en la playa, y Conejo, siempre lleno de energía, decidió aprovechar el calor construyendo un castillo de arena. Con sombrero para el sol y gafas de sol, excavó y dio forma a la arena, creando torres y fosos alrededor de su fortaleza. Las olas del mar golpeaban suavemente la orilla mientras otros animales en la playa admiraban el trabajo del Conejo. Sonrió, imaginando que su castillo era un palacio mágico donde todos sus amigos podrían reunirse para una fiesta. Así, el Conejo no sólo se divirtió, sino que también soñó con momentos felices por venir.






