Descripción
Había una vez un conejito llamado Pipo, que amaba la Semana Santa más que cualquier otra época del año. Pasó semanas preparando huevos de Pascua coloridos y decorados, cada uno más hermoso que el anterior. La víspera de Pascua, Pipo decidió esconder los huevos en un hermoso campo lleno de flores y mariposas. Mientras se ponía el sol, se divirtió imaginando la alegría de los niños al encontrar sus huevos. La mañana de Pascua, los niños de todo el pueblo corrieron al campo, riendo y saltando de alegría al descubrir los huevos de colores, mientras Pipo miraba escondido, satisfecho de haber sacado sonrisas a todos.






