Descripción
El día de Pascua, el Conejo de Pascua amaneció emocionado, ya que se disponía a realizar su mágica misión de esparcir huevos de colores por todo el valle. Mientras miraba por la ventana, vio un hermoso arco iris brillando en el cielo y decidió que cada color representaría un huevo especial. Con su canasta llena de huevos azules, rojos, verdes y amarillos, saltó de alegría y se fue a explorar. Mientras escondía los huevos en jardines y parques, los niños corrían tras él, riendo y divirtiéndose. El Conejo sabía que la verdadera magia de la Pascua estaba en la felicidad que traía, y bajo el arco iris, hizo la promesa de colorear siempre la vida de los pequeños con amor y alegría.






