Descripción
En plena primavera, el Conejo Alegre saltaba por un vasto campo lleno de flores de colores que bailaban con el viento. Con el sol brillando intensamente en el cielo azul, se sintió lleno de energía y felicidad. Con cada salto, el conejito dejaba estelas de alegría, esparciendo risas y sonrisas entre las flores. Se detenía de vez en cuando para oler los fragantes pétalos y admirar las mariposas que lo acompañaban en su aventura. "¡Qué hermoso día para jugar!" exclamó, mientras invitaba a sus amigos a unirse a él para una divertida carrera por el campo florido, celebrando la belleza de la estación y la magia de la amistad.






