Descripción
Érase una vez, en un pequeño pueblo, un grupo de niños esperaban ansiosos la Pascua. Decidieron organizar una búsqueda de huevos de Pascua y cada uno trajo huevos decorados con colores vibrantes y diseños encantadores. En el centro de la plaza había una cesta de mimbre llena de huevos de colores, rodeada de hierba verde y pequeñas flores que florecían a su alrededor. Los niños corrían y reían, escondiendo los huevos en lugares creativos mientras el sol brillaba en el cielo. La alegría de la Pascua unió a todos, y la canasta se convirtió en un símbolo de amistad y celebración, llenando los corazones de esperanza y felicidad.






