Descripción
Un día soleado, las chicas del barrio decidieron reunirse para hacer una sorpresa especial a su amiga Ana, a quien le encantaba la fruta. Fueron al mercado y compraron una hermosa canasta llena de manzanas rojas, plátanos amarillos y jugosas fresas. Con mucho cuidado, decoraron la canasta con una carita sonriente, que hacía sonreír también a quien la veía. Cuando Ana llegó quedó encantada con la sorpresa y, juntas, organizaron un picnic en el parque, donde compartieron risas, historias y, por supuesto, las deliciosas frutas de la canasta. La amistad y la alegría estuvieron presentes en cada bocado, haciendo de ese día algo inolvidable.






