Descripción
Una mañana soleada, Pedro se despertó con mucha hambre y decidió preparar su desayuno favorito: cereal con fruta. Con una sonrisa en su rostro, tomó un tazón y comenzó a agregar el cereal crujiente. Luego cortó unos plátanos frescos y los echó encima, seguidos de un puñado de bayas que estaban en el frigorífico. Las coloridas frutas hicieron que el plato fuera aún más apetitoso. Mientras saboreaba cada cucharada, Pedro pensaba en cómo momentos tan simples como este podían traer tanta alegría. Se prometió que a partir de ese día empezaría siempre sus mañanas con una explosión de sabor y felicidad.






