Descripción
En la hermosa mañana de Pascua, el Conejo de Pascua, llamado Pipo, amaneció emocionado para repartir alegría por todo el bosque. Con su canasta llena de huevos de colores, saltó de alegría mientras un brillante arcoíris aparecía en el cielo azul. Los animales del bosque se unieron para ayudar a Pipo a esconder los huevos en lugares divertidos, como detrás de los árboles y debajo de las flores. Los niños del pueblo, con sonrisas en sus rostros, corrieron a buscar los huevos y celebrar la fiesta. “¡Qué día tan maravilloso!” exclamó Pipo, mientras todos se reunían para una gran fiesta al aire libre, llena de risas y dulces.






