Descripción
La soleada mañana de Pascua, la pequeña Clara se despertó llena de entusiasmo. Corrió hacia el jardín, donde el olor a flores recién abiertas llenó el aire. Con una canasta en mano, Clara comenzó a buscar los huevos de colores que había escondido el Conejo de Pascua. Mientras saltaba de alegría, vio pequeños conejitos blancos saltando entre la hierba verde. El paisaje estaba lleno de colores vibrantes, con flores en tonos rosas, amarillos y azules, creando una escena mágica. Cada huevo encontrado traía una nueva sorpresa y Clara sabía que este sería un día inolvidable, lleno de risas y diversión.






