Descripción
La noche de Halloween, el pueblo se vio envuelto en una atmósfera de misterio y diversión. Las casas, cubiertas de telarañas y calabazas iluminadas, crearon un escenario perfecto para la fiesta. Niños vestidos de monstruos y brujas deambulaban por las calles, riendo y gritando de alegría mientras recogían dulces. En el cielo, fantasmas flotantes bailaban entre las nubes y la luna llena lo iluminaba todo con su resplandor plateado. El olor a manzanas acarameladas y palomitas de maíz dulces flotaba en el aire, mientras los residentes contaban historias de fantasmas alrededor de la fogata, haciendo que esa noche fuera inolvidable y llena de encanto.






