Descripción
En un día lluvioso, la ciudad se transforma en un escenario mágico. Las calles, cubiertas de charcos de agua, reflejan la luz de las farolas mientras la gente, protegida por sus coloridas sombrillas, camina rápidamente. Entre los transeúntes, una niña se detiene un momento, encantada por el sonido de la lluvia que cae, y decide saltar a los charcos, esparciendo gotas por todas partes. El olor a tierra mojada le trae recuerdos de juegos pasados y ella sonríe, sabiendo que incluso en un día nublado la alegría puede florecer. La lluvia sigue cayendo, pero en su inocencia, ella sólo ve un mundo de diversión y belleza.






