Descripción
En un pequeño pueblo mexicano estaba por comenzar la celebración del Día de Muertos. Todos se unieron para crear una divertida calavera mexicana, llena de colores vibrantes y estampados florales, que se convertiría en el centro de atención. Los niños, con amplias sonrisas, ayudaron a pintar la calavera, mientras los adultos preparaban deliciosos platos típicos. “¡Mira cómo sonríe!” exclamó una niña, encantada con el resultado. Al caer la noche, la calavera iluminó la fiesta, trayendo alegría y recuerdos de quienes partieron, uniendo a todos en una celebración de la vida y el amor, llena de risas y música.






