Descripción
En la finca de su abuelo, María siempre soñó con tener un caballo. Un día, mientras exploraba los alrededores, se encontró con un hermoso caballo de pelaje marrón, que parecía perdido. Con cuidado, María se acercó y se dio cuenta de que el animal era gentil y digno de confianza. Decidida a ayudar, llevó el caballo a la granja y pronto se volvieron inseparables. Juntos exploraron los campos, corrieron entre los fardos de heno y crearon recuerdos inolvidables. El caballo trajo alegría no sólo a María, sino también a toda la familia, que nunca había visto un animal tan especial.






