Descripción
En el fondo del mar, un caballito de mar llamado Sean nadaba feliz entre las algas, adornado con tréboles de colores brillantes y un sombrerito de duende. Era el día de San Patricio y Sean estaba decidido a difundir la buena suerte por el océano. Bailó entre las corrientes de agua, haciéndose amigo de peces de colores e incluso de una tortuga que pasaba. Con cada movimiento, los tréboles de su cuerpo brillaban, atrayendo la atención de todos los habitantes del mar. Sean sabía que la verdadera magia estaba en la amistad y la alegría que compartía, haciendo que el día fuera especial para todos los que lo rodeaban.






