Descripción
Una mañana soleada de verano, Ana decidió pasar el fin de semana en su casa de la playa, rodeada de palmeras que bailaban suavemente con el viento. Al llegar, fue recibida por el relajante sonido de las olas rompiendo en la arena y el olor del mar. Con una sonrisa en el rostro, preparó un picnic en el balcón, desde donde podía admirar el horizonte. Mientras se ponía el sol, observó los colores vibrantes del cielo reflejándose en el agua y se sintió agradecida por ese momento de paz. A su lado, su perro Biscoito corría feliz, haciendo de ese día algo inolvidable.






