Descripción
En el corazón de un pequeño pueblo cubierto de nieve había una antigua casa de invierno, conocida por su encantadora belleza. Con cada copo de nieve que caía la casa cobraba vida, con las ventanas iluminadas y una chimenea que dejaba salir el humo. Los niños del pueblo, emocionados, corrieron hasta allí para construir un muñeco de nieve gigante en el jardín, mientras los adultos se reunían alrededor de la chimenea para contar cuentos navideños. La casa, con sus paredes blancas y su techo cubierto de hielo, era un símbolo de calidez y unidad, donde todos se sentían como en casa, incluso en los días más fríos.






