Descripción
En el corazón de un bosque mágico, se destacó un majestuoso roble con sus hojas vibrantes en tonos naranjas y rojos, señalando la llegada del otoño. Los niños del pueblo vecino solían visitar el roble, donde contaban cuentos y recogían bellotas que caían suavemente al suelo. Un día, mientras jugaban, descubrieron que las hojas de roble tenían el poder de hacer realidad los deseos. Con cuidado, cada uno pidió un deseo y, para su sorpresa, al amanecer, sus deseos empezaron a hacerse realidad. Así, el roble se convirtió en un símbolo de esperanza y amistad, uniendo a todos en torno a su belleza y magia.






