Descripción
En una mañana soleada, el carpincho llamado Lúcia decidió visitar el lago cercano a su casa. Al llegar quedó encantada con la belleza del lugar: peces de colores nadaban alegremente, mientras los lirios flotaban suavemente en la superficie del agua. Lúcia, curiosa y juguetona, comenzó a observar a los peces, intentando imitar sus movimientos. Mojó sus patas en el agua, haciendo pequeñas olas mientras reía y se divertía. Los peces, al notar la presencia del carpincho, se acercaron, como si quisieran jugar también. Así, Lúcia y el pez pasaron la mañana juntos, formando una inesperada y alegre amistad.






