Descripción
En el barrio Alegría, el camión de la basura, llamado cariñosamente “Limpinho”, partió hacia su ruta matutina. Los niños corrían hacia la acera, saludaban y gritaban emocionados mientras el camión hacía ruido, mostrando su fuerza levantando los grandes contenedores de basura. El conductor, Seu Jorge, sonrió y le devolvió el saludo, feliz de ser parte de la limpieza de la ciudad. Mientras tanto, el camión se tragaba cajas, plástico y restos de comida, transformando el caos en orden. El día estaba soleado y Liminho no paró, siempre en acción, asegurando que el barrio permaneciera hermoso y limpio para todos.






