Descripción
En el parque encantado de la ciudad estaba estacionado un camión de basura, mientras los niños jugaban entre flores y árboles. El conductor, un hombre amable llamado Carlos, siempre recordaba a todos la importancia de mantener limpio el medio ambiente. Contó historias sobre lo felices que estaban los animales en el parque cuando no había basura tirada por ahí. Un día, un grupo de niños decidió ayudar a Carlos a recoger la basura que encontraban mientras jugaban. Juntos aprendieron que cuidar la naturaleza era una tarea divertida e imprescindible, creando un vínculo especial entre ellos y el entorno que los rodeaba.






