Descripción
En pleno centro de la ciudad, el camión de la basura, conocido como “El Carro de la Alegría”, cobró vida y color en una celebración comunitaria. Decorado con globos de colores y serpentinas brillantes, desfiló por las calles, llevando sonrisas y emoción a todos los residentes. Los niños bailaron, mientras los adultos aprovecharon el momento para reconectarse y celebrar la unidad de la comunidad. El conductor, un hombre amable llamado Joaquim, tocaba una música alegre que resonó por todo el barrio, transformando un día cualquiera en un recuerdo inolvidable. En cada parada, el camión repartió golosinas y regalos, haciendo que todos se sintieran parte de una gran familia.






