Descripción
En un barrio alegre y colorido, los niños se reunieron alrededor del camión de basura que llegó a recoger. El conductor, un hombre simpático con sombrero, siempre saludaba y sonreía, haciendo que los más pequeños se divirtieran viendo las grandes ruedas girar y los divertidos sonidos del equipo. Imaginaron que el camión era un gigante que se tragaba todo lo que encontraba. Mientras jugaban al escondite y se aventuraban alrededor del camión, la luz del sol brillaba intensamente y nubes juguetonas flotaban en el cielo, creando un día perfecto para divertirse. La amistad y la alegría estaban en el aire, y aquel camión de la basura se convirtió en el centro de los mejores recuerdos del verano.






