Descripción
En una pequeña cocina, María se levanta temprano para preparar un desayuno sencillo pero especial. Con las ollas y sartenes a su disposición, fríe huevos dorados, mientras el olor a tocino crujiente llena el aire. El pan se tuesta a la perfección y está listo para servir con una generosa capa de mantequilla. A la hora de disponer el plato, María no se olvida de añadir una rodaja de tomate fresco, aportando un toque de color a su desayuno. La mesa está decorada con un pequeño jarrón de flores y, mientras se sienta a comer, siente que, incluso en los momentos más simples, la felicidad reside en la unión y el amor compartido en la mesa.






