Descripción
Había una vez un perrito curioso llamado Max al que le encantaba explorar el mundo que lo rodeaba. En la víspera de Halloween, encontró una calabaza tallada en el jardín de su vecino, llena de luces brillantes que bailaban en la oscuridad. Fascinado, Max empezó a jugar con la calabaza, corriendo entre las hojas de otoño que caían a su alrededor. Saltó y mordió las hojas secas, mientras la calabaza parecía reírse de él con su brillante sonrisa. Esa noche mágica, Max se convirtió en el guardián de la calabaza, prometiendo protegerla hasta el amanecer, mientras las estrellas titilaban en el cielo y la suave brisa susurraba secretos de Halloween.






