Descripción
Había una vez un adorable perrito llamado Popcorn que esperaba con ansias que llegara Halloween. Con un disfraz de fantasma hecho con una sábana vieja y una sonrisa traviesa en el rostro, se aventuró por el vecindario, arrastrando su calabaza de juguete detrás de él. Los niños se reían y jugaban mientras lo veían correr, y a Pipoca le encantaba la atención. Se detuvo para oler las decoraciones de Halloween, desde telarañas hasta linternas. Al final de la noche, cansado, se acurrucó en su cama, soñando con pedir dulces, sabiendo que el próximo Halloween sería aún más divertido.






