Descripción
El día de San Patricio, una bruja irlandesa llamada Fiona volaba feliz en su escoba, con un caldero de oro colgando debajo de ella. Las estrellas brillaban intensamente en el cielo nocturno, reflejando la alegría de las festividades. A Fiona le encantó esta fecha porque era una oportunidad perfecta para difundir su magia y compartir felicidad con la gente. Mientras sobrevolaba los pueblos, liberaba pociones de suerte y brillo, haciendo que todos encontraran pequeños tesoros y sonrisas en el camino. Con cada risa que escuchaba, su corazón se llenaba de alegría, convirtiéndola en la bruja más querida de Irlanda.






