Descripción
En un jardín encantado, una colorida mariposa llamada Lúcia decidió que era hora de crear algo único. Voló de flor en flor, recogiendo pétalos e inspirándose en las formas geométricas que veía a su alrededor. Con cada batir de sus alas, Lúcia comenzó a dibujar un mandala decorativo en el aire, mezclando los patrones florales con sus propios colores vibrantes. Los demás insectos del jardín se detuvieron para admirar su obra maestra y pronto todos se unieron, creando un verdadero festín de arte y belleza natural. El mandala se ha convertido en un símbolo de unidad y creatividad, haciendo del jardín un lugar aún más mágico.






